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Cien años de The Sun Also Rises: Fiesta

Hace un siglo, el 22 de ocubre de 1926, se publicó  The Sun Also Rises , de Ernest Hemingway. Desde entonces el libro no ha hecho más que crecer en popularidad y lecturas críticas. Innumerables admiradores a lo largo de los Estados Unidos y oleadas de académicos estudian su obras, encontrando nuevas zonas de interés donde todo parecía ya dicho. Desde su aparición, hasta hoy, la novela no ha perdido un ápice de interés, y cada nueva generación encuentra en ella, como los personajes de la historia, un motivo para embriagarse de juventud y celebrar la vida.    A mis manos llegó, hace tiempo ya de esto, uno de los libros que mi hermano solía coleccionar. Era un libro de tapa dura con forro de papel cuché, de esos que solían salir con El Comercio, como parte de una colección de maestros de la literatura universal. El nombre:  Fiesta , su autor: Ernest Hemingway. La primera lectura me dejó, como dejaría a cualquier joven en sus veintes, con las ganas de beber más vino...
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De cosmopolitas a provincianos

         Entre  los escritores que me apasionan se encuentran aquellos que hicieron del mundo su domicilio. Sin fronteras nacionales —en peregrinaje constante por el extranjero— la literatura se convierte en refugio de quienes abandonaron el terruño. Aunque este refugio de letras amenace al escritor en convertirlo en centro de ataques de sus connacionales, irse siempre será una opción más interesante.                      El viaje es y ha sido imprescindible en la formación de los escritores. Cuando Hemingway migró de Chicago a Paris, estaba casado con Hadley, su primera esposa, con quien tenía un hijo: Bumby. Su amigo y mentor, Sherwood Anderson, le dio una carta de recomendación dirigida a Gertrude Stein, presentándolo como un muchachón con talento literario. Vargas Llosa se fue becado a Madrid para seguir un doctorado en la Universidad Complutense, vi...

El cine no es un arte, su enemiga la literatura

Con frecuencia se insiste en defender el lado artístico del cine. Y para poner un escudo por delante, diré que, en efecto, hay algo de cierto en esto. Aunque a veces prefiero alejarme un poco para ver el cuadro completo, sin los apasionamientos del artista ni los prejuicios del crítico, con la intención de subrayar algunos bemoles en la producción de cine que me hacen pensar que el cine no es un arte. No es un arte —al menos— al ponerla mano a mano con la literatura, con la que siempre parece estar en competencia.             Fueron días de intenso labor —a veces hasta la madrugada— con un equipo compacto y de innegable talento humano en el rodaje de  Tenderos  (2026), película que me decidí rodar para sacarme algunos clavos de los pies. Los rodajes de películas son siempre aventuras sobre el vacío, exploraciones de las que uno solo sabe que terminarán en algún momento, aunque no siempre cómo lo harán.   ...

Entre la vida y la literatura: El retrato de Dorian Gray

La obsesión por el arte puede llegar a convertirse en una enfermedad peligrosa. Un cruce infinito entre vida y arte es lo que conduce a Dorian Gray, el personaje de la única novela de Oscar Wilde, a un continuo descenso moral. Empecé a leer El retrato de Dorian Gray el fin de semana de un otoño surcarolino. Me obsesioné con la riqueza de la prosa con el mismo entusiasmo con el que su protagonista lee À rebours de Joris-Karl Huysmans, aunque con mayor distancia y ojo crítico porque, a pesar de todo, la literatura puede ser, de tomarse muy en serio, un arma de doble filo.                     Sin embargo, a lo largo del tiempo me he topado con personas que sí se toman la literatura en serio, mejor dicho, lo que ella y el arte cuentan. No critico ese entusiasmo tan valioso que es fuente de vida de todo escritor: la obsesión por escribir, sin duda, es un componente fundamental. Me refiero, ...

George Gissing y las pugnas literarias

La novela en tres volúmenes, temerosamente llamada Triple Decker Novel, fue la predilecta de los lectores ingleses. El formato enganchaba rápidamente y las bibliotecas las alquilaban a un precio accesible. El mercado editorial inglés llegó a su auge a fines del siglo XIX, pero esta modalidad acabó apenas las bibliotecas pasaron a ser públicas y gratuitas. George Gissing publicó la última de estas novelas: New Grub Street (1891). Durante mucho tiempo, la literatura de George Gissing ha sido relegada a los oscuros rincones de los estantes por su asociación con el naturalismo francés de Emile Zola, con el decadentismo, con la vida bohemia. Asociaciones que provocaban el escándalo. En Inglaterra tuvo gran impacto. Cuando Arthur Symons, influyente crítico de arte y poeta, escribió que los decadentes hicieron del arte un “bazar de leprosos”, ya era tarde, el decadentismo estaba por todas partes. New Grub Street atraviesa estos callejones oscuros de la novela del fin-de-siècle, de los años en...

¿Cuándo regresas?

A menudo me preguntan cuándo regresaré al Perú, como si una estancia prolongada fuera supusiera una pérdida necesaria de la identidad. No estoy de acuerdo con esto. Si de algo puede jactarse el siglo XXI es de haber interconectado cada rincón del planeta. Las redes sociales y los teléfonos inteligentes incrementan esta sensación de cercanía. Los centenares de vuelos diarios que salen de los aeropuertos la materializan. Con esto quiero decir que viajar ha dejado de ser un privilegio de pocos.      He viajado desde el mes de junio hasta hoy. He recorrido gran parte de Kenia, en el África oriental, luego he pasado a Austria y de ahí a España. Llegué al Perú para presentar Solo quería ver , un libro de viajes que escribí durante la pandemia, ya que el contexto me parecía aportar el ingrediente de aventura a este tipo de literatura. En Huancayo, reconecté con viejas amistades y “me puse al día” de lo publicado recientemente, de las últimas películas pro...

La literatura y las lenguas de un continente

Es la primera vez que pongo un pie en África. Me encuentro en Nairobi, capital de Kenia, para asistir al encuentro anual de la Asociación de Literatura Africana, que este año honra al más importante escritor del país: Ngũgĩ wa Thiong’o, fallecido hace apenas un mes. En medio de ruidos y protestas contra el gobierno de William Ruto, con gases lacrimógenos que alcanzan los últimos pisos de los edificios y con una juventud inconforme de su entorno, ahora puedo decir que me encuentro en el país que desveló mis sueños de los últimos años.       La literatura africana no tiene gran presencia en Latinoamérica, no por la falta de escritores de la talla de Chinua Achebe o el premio Nobel Wole Soyinka, entre otros grandes, sino porque la literatura que se exporta de estos países, generalmente, apunta al mercado europeo y americano, en habla inglesa y francesa. Quizás por este desinterés mutuo, y tal vez por la desconexión cultural entre países de ambos continentes, el tránsito...