Los americanos tienen esa obsesión por simplificarlo todo: la comida chatarra, el viaje en automóvil, el cine de acción, las ropas, las casas, las razas de perros, el idioma y, por supuesto, las adaptaciones literarias. La primera vez que leí a Poe no fue a Poe, sino una novela gráfica de alguno de sus cuentos: The Pendulum and the Pit , The Fall of the House of Usher o The Cask of Amontillado . En las horas libres que tenía en el New London High School, en los abismos del salón de música, donde solía pasar las horas libres, leyendo, en vez de dedicarme a jugar fútbol americano o béisbol (otro pasatiempo de estos lugares) me sumergía en sus historias. Entre el 5 y el 15 de agosto de este año, y escapando del verano de Columbia, emprendí un viaje hacia el norte para recorrer los lugares habitados por este escritor maldito. La salida El Cherokee me lleva a la casa de Allan Poe en Richmond, Virginia. La carretera cruza un océano de maizales, el cielo pi...
Entrevistas, notas, comentarios, ideas, apuntes, ensayos e impresiones fugaces del escritor y director de cine peruano Wari Gálvez Rivas